Carlos de Miguel

A la hora de dar un testimonio sobre las clases de Vicente, lo primero que me viene a la cabeza es la palabra gratitud. Me siento muy agradecido por todo lo que he aprendido durante todo este tiempo. Y es que, con Vicente no solo aprendes a hacer correctamente los exámenes de los que consta esta oposición (que es de lo que se trata), sino que recibes una formación integral en muchos sentidos, yendo ésta incluso más allá de lo meramente académico.

 Sus clases son muy dinámicas y participativas. Vicente siempre te pregunta, te corrige, te aconseja, en definitiva, es como si hubiera siempre una atención personalizada independientemente del número de personas que haya en el aula, lo cual te permite sacar lo mejor de ti mismo. De hecho creo que uno de los puntos fuertes de Vicente es saber potenciar las virtudes de cada uno, de manera individual. Y esto se complementa además con un intenso seguimiento, basado en pruebas escritas y exposiciones orales frecuentes, en donde Vicente siempre te marca el camino, con correcciones muy exhaustivas. Lo cual nos habla de su rigor y profesionalidad.

 Otro aspecto que me gustaría destacar es todo aquello que tiene que ver con el espacio físico del aula de Vicente, la clase como punto de encuentro de un grupo de personas con intereses e inquietudes afines, en donde se respira una atmósfera de sano compañerismo y que te ayuda a seguir en esos momentos difíciles en donde crees que no puedes más, en esta carrera de fondo que es la oposición.

 Y ya, pasando a hablar sobre la personalidad de Vicente, lo que más destaco es su honradez y su entusiasmo. Con Vicente siempre tienes la sensación que estás ante una persona que prepara sus clases, que no improvisa, y que por supuesto domina la materia de la que está hablando por la sencilla razón de que le gusta. Vicente disfruta enseñando, lo cual es una lección para todos nosotros, que ahora somos docentes y que también intentamos transmitir (a la manera de Vicente) nuestro entusiasmo por la geografía, la historia y el arte, a nuestros alumnos.

 Ya solo me queda decir que echaré de menos sus clases, y que gracias a ellas no solo he aprendido a ser profesor, sino mejor persona.

Carlos de Miguel