Testimonios

Cristina Rodríguez Escudero

Es difícil resumir en unas pocas líneas mi experiencia con Vicente. Han sido casi cuatro cursos acudiendo a sus clases martes y jueves. Puede parecer mucho tiempo, pero sacar plaza en este tipo de oposición es más una carrera de fondo que de velocidad. Sin la correcta orientación, todo trabajo o esfuerzo es en vano.

Partimos de la dificultad que tiene preparar un temario tan amplio y que abarca tres disciplinas tan extensas. Por eso, el planteamiento de preparación en dos cursos no es necesario, sino imprescindible. Vicente nos aporta una preparación integral, intentando equilibrar la preparación de las prácticas de Geografía, Historia y Arte. Particularmente, me ha descubierto una manera diferente de ver el Arte, me ha fascinado con la Geografía y me ha enseñado el rigor que necesita la Historia.
Con su metodología te da seguridad en el planteamiento, te ayuda a organizar esquemas mentales y práctica tras práctica, el aprendizaje va quedando ahí como el poso del café, que en el fondo es el que da calidad y te diferencia del resto de opositores.

La corrección exhaustiva de las prácticas y el enfoque particular que les da nos ayuda a encontrar ese punto de originalidad que nos piden, y con la realización de éstas conseguimos superar la dificultad de plasmar en las pruebas de oposición todos tus conocimientos en tan poco tiempo. Por no hablar de la preparación de la parte oral, tanto con las exposiciones de obras de Arte como con la defensa de la Unidades Didácticas o de la Programación: con su claridad, adecuación a la legislación y sus observaciones en cada “entrenamiento” vas mejorando la capacidad de expresarte en público, perdiendo miedos y ganando autoestima.

Puede parecer obvio, pero uno de los elementos más importantes es la constancia, en función de las circunstancias personales. Y es ahí donde además de buen profesional, Vicente demuestra su calidad humana: sabe que tiene entre sus manos a personas, y que el proceso es largo y muchas veces injusto y desmotivador, pero es capaz de reconducir nuestro trabajo. Hace con nosotros lo que en verdad tendremos que hacer con nuestros alumnos en el aula. Acudir a clase con Vicente hace darte cuenta de que no compites contra tus compañeros, sino contra ti mismo; y yo me siento agradecida de haber conocido y haberme reencontrado con personas que de verdad puedo llamar amigos 😉

Vicente además de preparador de profesores es un maestro que vive con pasión su trabajo, cuya capacidad de trabajo y entusiasmo por lo que hace, se contagia a los que lo rodean y crece cada curso.
Yo me siento enormemente afortunada y eternamente agradecida de haber compartido todo este tiempo con él. Y sin duda, todos sabemos que parte de mi éxito es suyo.

Gracias por ser y por estar.

Cristina Rodríguez Escudero
Diego Castaño López

Después de un laborioso proceso de oposición, comparece la gratificación de la responsabilidad cumplida. También el reconocimiento a Vicente, mucho más que un simple instructor, antes que nada un maestro con quien avanzar en el conocimiento integral de los muchos recovecos de las disciplinas de Historia, Geografía e Historia del Arte. Progresión y perfeccionamiento que con él tienen  la presea de lo creativo y, por tanto, del riesgo, pues eso significa adentrarse en los corredores de una oposición tan fascinante como la nuestra, en el dédalo del saber desde el entusiasmo, el rigor y la exigencia.

Es primordial referir el relieve que Vicente otorga a las cualidades del discernir, del cotejar, del explorar lo oculto y redescubrir lo que, quizá, permanece olvidado. En mi caso ha sido el impulsor que me ha facultado para levantar y consolidar el andamiaje de un edificio intelectual en el que se establecen analogías, se extraen conclusiones que son veredas por las que transitar y no dogmas incontestables.

Además de los conocimientos –las informaciones, objetos o instrumentos que se enseñan y se aprenden en las diversas especialidades de la oposición-, Vicente posee y ofrece criterios y no se encadena exclusivamente a la aridez del dato. La palabra es para él la senda del discurso lógico, el vehículo perfecto para la transmisión de significados, atendiendo, asimismo, a la expresión corporal. La palabra como ejercicio de autonomía y de ilustración, como fermento de planteamientos, nudos y desenlaces amplios. Bien podría aplicarse con él la divisa del capitán Nemo: mobilis in mobili, epítome de todo opositor y trabajador de la docencia, siempre avanzando y descubriendo.

Diego Castaño López
Carlos de Miguel

A la hora de dar un testimonio sobre las clases de Vicente, lo primero que me viene a la cabeza es la palabra gratitud. Me siento muy agradecido por todo lo que he aprendido durante todo este tiempo. Y es que, con Vicente no solo aprendes a hacer correctamente los exámenes de los que consta esta oposición (que es de lo que se trata), sino que recibes una formación integral en muchos sentidos, yendo ésta incluso más allá de lo meramente académico.

 Sus clases son muy dinámicas y participativas. Vicente siempre te pregunta, te corrige, te aconseja, en definitiva, es como si hubiera siempre una atención personalizada independientemente del número de personas que haya en el aula, lo cual te permite sacar lo mejor de ti mismo. De hecho creo que uno de los puntos fuertes de Vicente es saber potenciar las virtudes de cada uno, de manera individual. Y esto se complementa además con un intenso seguimiento, basado en pruebas escritas y exposiciones orales frecuentes, en donde Vicente siempre te marca el camino, con correcciones muy exhaustivas. Lo cual nos habla de su rigor y profesionalidad.

 Otro aspecto que me gustaría destacar es todo aquello que tiene que ver con el espacio físico del aula de Vicente, la clase como punto de encuentro de un grupo de personas con intereses e inquietudes afines, en donde se respira una atmósfera de sano compañerismo y que te ayuda a seguir en esos momentos difíciles en donde crees que no puedes más, en esta carrera de fondo que es la oposición.

 Y ya, pasando a hablar sobre la personalidad de Vicente, lo que más destaco es su honradez y su entusiasmo. Con Vicente siempre tienes la sensación que estás ante una persona que prepara sus clases, que no improvisa, y que por supuesto domina la materia de la que está hablando por la sencilla razón de que le gusta. Vicente disfruta enseñando, lo cual es una lección para todos nosotros, que ahora somos docentes y que también intentamos transmitir (a la manera de Vicente) nuestro entusiasmo por la geografía, la historia y el arte, a nuestros alumnos.

 Ya solo me queda decir que echaré de menos sus clases, y que gracias a ellas no solo he aprendido a ser profesor, sino mejor persona.

Carlos de Miguel
Rubén G.

Una vez superada la difícil prueba que es el oposición, es de justicia dedicar una breve reflexión sobre la persona que ha dirigido mis pasos en este camino. ¿Cómo es el trabajo que Vicente realiza con los opositores?

Mi respuesta tiene dos vertientes, una la puramente profesional, y otra que va mucho más allá.

El trabajo que he realizado durante los años que he asistido a la preparación con Vicente me ha proporcionado unos conocimientos, habilidades y destrezas imprescindibles para poder superar de forma exitosa la oposición. Como elaborar temas analíticos, dotados de profundidad sin perder la concreción necesaria; preparar todas las posibles prácticas de Geografía, Historia e Historia del Arte. Abrir las puertas a la comprensión de qué es en realidad una Programación Anual o una Unidad Didáctica y saber manejar ambas con soltura y personalidad propia.

Esto puede encontrarse en otros preparadores, pero la diferencia viene dada por varios aspectos claves que Vicente implementa de forma innegociable en su trabajo: el primero es el rigor (tanto en el desarrollo de los temas, como en la elaboración de las prácticas y diseño de las programaciones). El segundo la profesionalidad (desde el primer momento te obliga a verte a ti mismo como lo que por el momento es sólo un objetivo, siendo profesor) esto conduce a un alto grado de autoexigencia en tu estudio y en tu preparación, que acaban derivando en un plus, que en buena medida, es lo que marca la diferencia con otros preparadores. Porque lo que Vicente busca es la excelencia, la calidad, se trabaja para conseguir dar lo máximo de ti mismo, y ese camino acabará conduciéndote al éxito.

Mencioné anteriormente que la influencia del trabajo de Vicente va más allá de lo puramente profesional, y es de justicia mencionarlo. Vicente trabaja sobre todas las cosas un aspecto fundamental bajo mi criterio, como es, la importancia de los significados. Es decir entender los procesos y los significados reales de los acontecimientos, situaciones, etc… que nos afectan. En el momento que por medio del trabajo y con su tutela eres capaz de comprender este aspecto, permite entender que es el mundo educativo, que papel quieres jugar en él y comprometer tu actuación profesional con esa idea…, es decir: Enseñarte que es ser profesor.

Aspecto este por el que merece mi reconocimiento y especialmente… mi gratitud.

Rubén G.
Juan N.

Haber asistido a las clases de Vicente, me ha permitido mejorar y superarme día a día en todas las materias y facetas que componen las pruebas de la oposición de Geografía e Historia. Gracias a la forma que tiene Vicente de enfocar sus clases, he conseguido orientar, aplicar y aumentar mis conocimientos teóricos y didácticos de una manera que por mí mismo no hubiese podido llevar a cabo, convirtiéndome en un opositor mucho mas competitivo, pero a la vez manteniendo mi estilo propio, que me ha servido para poder aprobar esta oposición.

Pero sobre todo quiero destacar el gran trato personal y colectivo que Vicente da y con el que me he sentido motivado para afrontar la dureza del estudio, y haber tenido la fortuna de coincidir y compartir clases con unos compañeros magníficos, de los que también he aprendido muchísimas cosas y con los que he disfrutado de buenos momentos.

Juan N.
Alberto S.

Lo más destacado de las clases es el alto nivel de exigencia que hace que mejores en las prácticas, en las exposiciones y en los temas, el ritmo es elevado y te hace estar muy centrado en la oposición y el trabajo diario. Me parece acertado trabajar dos años pues da más tiempo a tener una visión global y completa de los contenidos.

El método que propone Vicente y el esfuerzo te hace mejorar en los estudios y también personalmente, estás haciendo lo que quieres y te convences más de ello, siempre intentando hacerlo mejor, al mejorar profesionalmente también te da unas pautas para la vida como el enseñarte a pensar, a ser más reflexivo y analítico, a llevar un orden, una disciplina y a relacionarlo con otras materias. En definitiva se mezcla lo profesional con lo personal, y aplicas los contenidos aprendidos a tu vida real, buscando el porqué de las cosas, y conociendo el mundo en que vivimos. Tienes el respaldo moral de que lo que haces vale para algo y en cierta manera te sientes orgulloso de ello, por eso luchas siempre por mejorar porque un docente busca la mejora de la sociedad a través de la formación de sus alumnos.

Además quiero destacar el valor del grupo, conoces gente nueva muy maja que tiene tus mismas inquietudes y aspiraciones, y esto te reconforta pues encuentras comprensión y apoyo mutuo. De los compañeros se aprende mucho también, y el ambiente es de camaradería, sin rivalidades, la mejora y competencia es individual y no entre compañeros.

Alberto S.
Marta R.

Para mi, las clases con Vicente se presentaron muy duras desde el principio, debido a la intensidad y el grado de profundización tan elevado con que los contenidos se iban intentando meter en mi cabeza, acostumbrada muchas veces al estudio de un temario universitario que simplemente tenías que “reescribir” en un examen. Sin embargo, a través de la constancia mutua, de las palabras de ánimo y de un gran esfuerzo, poco a poco me iba dando cuenta qué significaba estudiar una oposición tan dura como la nuestra, y de cómo Vicente quería ayudarnos a prepararla.

Así, he de destacar su importante labor didáctica , y la capacidad para hacernos ver, cómo se debe realmente estudiar el arte, la geografía o la historia basándonos en una comprensión pormenorizada de la materia y a la vez, global. Es por ello, que la calidad del estudio está asegurada, así como la nueva forma de “ver las cosas” que aporta a nuestros conocimientos un valor individualizado y personal, base del que partir a la hora de aprobar una oposición.

Marta R.
Eduardo P.

Vicente es como un entrenador: las posibilidades son las que tu tengas, pero él saca lo mejor de ti mismo, siempre en relación con la dedicación y el esfuerzo que tú aportes. Perfecciona tus procedimientos y a la larga optimiza tus resultados, pero en esta labor tiene un papel complementario el resto del grupo. En mi caso, me han ayudado principalmente a enfrentarme a las prácticas de Geografía y de Historia, y a adquirir un estilo personal a la hora de concebir y defender la Programación.

Eduardo P.
David V.

Un profesor es el que enseña una profesión, y esta es la principal característica (la clave) que me gustaría destacar de las clases. En ellas he aprendido a ser docente. He aprendido que lo difícil de nuestra profesión no es aprender los contenidos de Historia, Arte o Geografía, porque eso depende de la voluntad y circunstancias de cada uno; sino que lo más complicado es interpretar lo poco o mucho que sepamos de esas materias para poder ser didácticos con los alumnos. Este es el método que se aplica en las extensas e intensas jornadas semanales, un método exigente y que no todo el mundo asimila porque nos obliga a pensar, a tomar decisiones y a asumir responsabilidades.

En definitiva, aprendemos a ser un ejemplo para los alumnos de Secundaria. Y por mi experiencia personal, ésto es algo muy apreciado por los tribunales de oposición, especialmente en la prueba oral. Desde otro punto de vista, las clases de los viernes me han permitido conocer y compartir muchas horas de sobremesa con compañeros de los más variados lugares de Castilla y León (Valladolid, Palencia, León, Segovia, Burgos, Zamora…), que han hecho muy llevadero el curso. De hecho, cuando estaba metido en la monótona rutina diaria de estudio, uno de los momentos más esperados de la semana eran las conversaciones y risas con los compañeros de comida y café. En definitiva, competitividad bien entendida, porque el mayor enemigo para sacar adelante esta oposición somos nosotros mismos. Otra de las enseñanzas imprescindibles del “método Vicente”.

David V.
Manuel S.

Como opositor lo más útil ha sido la forma tan exhaustiva de preparar la programación y la unidad didáctica para el examen oral, así como los apuntes y explicaciones para las posibles prácticas, ahora sí previsibles para el 2012. No obstante, en mi opinión, lo más destacable es que Vicente nos ve como profesores que debemos impartir una serie de contenidos de nuestra materia, sin olvidarnos de los contenidos transversales ni los interdisciplinares, como él mismo realiza durante las explicaciones.

Manuel S. “

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